Cara a Cara

OAXACA0

caraPor: Joel F. Gálvez Vivar

Fotos: Karol Joseph Gálvez López

Tultitlan de Guadalcázar, Municipio de Cosoltepec, Huajuapan de León, Oaxaca, México: febrero de 2017.- De raza indígena pura, orgulloso de su pequeño poblado, con la vista fija, pañoso en su mirar, lento en su caminar, las piernas duelen y por instantes se quieren doblan, lamenta que el factor emigrante ha convertido a Tultitlán, un pueblo fantasma, como otros tanto de la comarca, casas vacías, igual que la parcela, las raquíticas calles, apenas se mira pasar un par de niñas escolares, ellos pronto se irán a estudiar a otros lugares unos, otros a buscarle la vida, pero aquí todo sigue igual, las aguas del arroyuelo también se agoto, el quemante sol, sentado en banco de madera, bajo el portal de la agencia municipal, los dedos entre largas palmas, tejiendo sombrero, mientras funge como ministro ó topil de la comunidad, a sus 90 años de edad de pie, firme como el roble, habla en entrevista de cara a cara con el indígena Víctor Modesto Castro Sevilla.

-¿Cómo es la vida, en este apartado rincón de la Mixteca?

 -Siempre para los hombres del campo, la vida es muy dura, responde pausado, no hay forma de ganar dinero, el campo es nuestra única esperanza, al tiempo que mira pasar un par de niñas escolares, ellas pronto se irán del pueblo, unos a seguir estudiando tal vez, otros a trabajar para ganarse la vida, aquí no hay forma de como salir adelante, por eso se van a Huajuapan de León, unos más a México, a Veracruz, pero la mayoría se van a Estados Unidos, si, la vida del campesino es muy dura, ahora ya no llueve como antes, no hay forma de cómo hacerle.

-¿Cuál es la mayor actividad de la gente del pueblo?

-¡Huuuum!, al campo, arar la tierra, trabajarla para poder comer, ahora ya produce poco, la tierra ya no es como antes, aquí todos sembramos temporal, cuando la temporada viene bien y llueve, es cuando sacamos algo de cosecha, pero cuando viene mal el tiempo, no alcanza a cargar la milpa, la falta de lluvia nos afecta, la tierra mínimamente produce, que nos queda hacer a los campesinos, si no llueve mas que aguatarnos y quedar bajo la voluntad de Dios, hasta para la temporada venidera, si Dios quiere, cosecharemos para comer.

-¿Conservan el idioma Mixteco?

-No, aquí ya no hablan el mixteco, se ha perdido, la gente no se interesó en conservarlo, luego vino una época en que el gobierno, si fue el gobierno el que prohibió que los niños hablaran en la escuela el mixteco, así mas rápido quedó en el olvido, hubiera sido bonito que ahora se hablará el mixteco en todos los pueblos de la región, es una riqueza el dialecto mixteco, tiene su forma y modo de hablar los pueblos, encierra mucha dulzura en su expresar, sería bonito recuperarlo y como antes todos hablando mixteco, es una voz natural y riqueza de los pueblos indígenas.

-Usted teje sombrero ¿A dónde lo vende?

-Voy aquí en Tepejillo (poblado vecino del estado de Puebla), lo pagan muy barato, si acaso tejo uno al día, ocho pesos, el anicero no se teje, pero parece que ese esta más barato todavía a dos pesos, la gente de aquí es muy trabajadora, se emplean en todos los oficios, a veces cortando leña, limpiando su parcela para la próxima siembra, la palma no tiene precio aunque quisiéramos no hay otra forma, necesitamos que el gobierno busque la forma de apoyarnos a los que vivimos del campo y en los pueblos apartados, aquí como ven, no hay cómo ó en que trabajar para ganar dinero, solo el campo y la palma.

-¿Qué le inspira la gente de Tultitlan?

-Su nobleza, la gente es chambeadora no se raja al campo, a la de albañilería, las mujeres en su quehacer y en la temporada de siembra ahí está echando maíz al surco, ahí está levantando la milpa,  cargando ya sea en la espalda ó jalando a sus hijos; aquí la gente es unida hay mucha tranquilidad, porque las buenas costumbres se conservan, las fiestas tradicionales, el trabajo comunitario lo hacemos todos, sabemos que una obra grande lo realiza el pueblo, los que estudiaron un poco saben y conocen como pedir apoyos y se ha conseguido, la gente es chambeadora.

-¿Desea agregar algo?

-Pues, que los de arriba se acuerden de los campesinos, qué no nos abandonen, que nos ayuden en verdad para que así nuestra gente se quede en el pueblo, que echen raíces, porque la emigración afecta mucho a los pueblos, se quedan abandonados, solo los viejos como yo quedamos, pero para que servimos, cuando se requiere de manos fuertes de los jóvenes para hacer que el pueblo se levante, queremos apoyos que nos corresponde como pueblos, que nuestra gente no tenga que sufrir tanto en vueltas y vueltas, para que consigan apoyos del gobierno, se gasta mucho y la gente pobre sufre más todavía; la vida del campesino es dura, que regresen la vida de los pueblos, con trabajos y apoyos, para que no se vayan a sufrir y padecer en otros lugares, sería bueno eso, para que los pueblos no estén abandonados solos los viejitos como yo, la gente del campo necesita muchos apoyos, porque tienen muchas necesidades, concluyó don Víctor Modesto Castro Sevilla sin dejar de tejer la palma.