Don Darío… el hombre de estrellas y galaxias

OAXACA0

Tlalixtac de Cabrera, Oax., 5 de marzo de 2020.- Son las 11:10 horas, las luces de la sala se van apagando poco a poco hasta quedar en la oscuridad absoluta. Notas musicales anuncian el inicio de un viaje a las estrellas. Niñas y niños están a la expectativa, al filo de las butacas. De pronto todo se ilumina, la bóveda celeste aparece sobre nuestras cabezas. “Es como magia”, se escucha entre el auditorio.

Tras bambalinas, al fondo de la sala está don Darío, el operador del Planetario. Sus manos experimentadas y excelente memoria presentan ante nuestros ojos, hermosas constelaciones, galaxias, la superficie lunar y al astro rey: el Sol.

Hace 35 años que don Darío Jaime Moreno Méndez comenzó a manejar y dar mantenimiento correctivo y preventivo a los proyectores del Planetario Nundehui. Desde entonces ha dado su corazón y esfuerzo en cada una de las presentaciones.

“La primera vez que operé el sistema del Planetario estaba cubriendo al compañero que tenía a cargo esta función. Me sentí nervioso porque nunca había manejado una consola en la oscuridad, fue un reto, pero decidí aprovechar la oportunidad y todo salió bien”, señala emocionado.

Con el tiempo y la práctica, don Darío se aprendió de memoria todos los botones y perillas del mecanismo de los proyectores. Sabe cómo y cuándo mover cada uno. Conoce a la perfección las diferentes presentaciones y muestra su destreza al operar en la oscuridad.

“He pasado la mayor parte de mi vida en el Planetario, para mí es como estar en casa. Cuando está llena mi sala y los niños se emocionan, me siento el hombre más feliz”, confiesa mientras explica el cuidado que brinda a su equipo de trabajo.

Su carácter apacible demuestra una gran fortaleza física y espiritual. Diariamente camina más de 12 kilómetros desde San Antonio Arrazola, Xoxocotlán, hasta el Planetario. Para llegar a tiempo, sale a las 5 de la mañana de su casa.

“Me gusta venir caminando, me sirve para ejercitarme y yo creo que por eso casi no me enfermo”, asegura don Darío Jaime, quien guarda en su memoria momentos de gran relevancia para la historia oaxaqueña, como la inauguración de este espacio donde hoy se desempeña a plenitud.

“Vine un domingo con mi novia a cortar azucenas y vi la inauguración del Planetario sin pensar que un día trabajaría aquí”.

Aplica sus conocimientos en un laboratorio de electrónica que ha instalado en su casa para complementar sus ingresos. Esta doble jornada le permitió sacar adelante a sus dos hijos, quienes ya son profesionistas.

Don Darío es un verdadero apasionado de la Astronomía, se ha dedicado a estudiar el funcionamiento del Universo, haciéndose de una amplia colección de libros y textos. Sus efemérides sobre las conjunciones planetarias y los efectos en nuestro planeta son famosas entre la comunidad estudiantil.

“Lo que más quisiera es que los niños nunca dejaran de venir. Estoy listo para seguir aprendiendo, que el Planetario siga modernizándose y pueda ofrecer cada vez más cosas sorprendentes a la niñez y también a los adultos”.

Hay quienes dicen que don Darío llegó junto al proyector planetario desde Japón. Otros cuentan que vivió en el espacio. Sonríe al escuchar estas historias. “No soy nada de eso –exclama– yo soy de aquí”. Y esa es la verdad, él es una persona extraordinaria, perseverante, cuya magia y dedicación pueden llevarnos en un segundo a la Luna y las estrellas.