Heredera de los dioses de Apoala

OAXACA0

109Por: Joel F. GÁLVEZ VIVAR

Fotos: Karol Joseph GÁLVEZ LÓPEZ

SANTIAGO APOALA, Nochixtlán, Oaxaca, México; 8 de febrero de 2017.- Con 109 años a cuestas, su lento caminar (cueni, cueni), -despacio, despacio-, como lento; aún mira bien, sus ojos tienen luz propia, su hablar es en dialecto o idioma mixteco; nunca aprendió el castellano, porque nadie se interesó en enseñarle a hablar a la perfección. Doña Audelia Hernández López, es digna heredera de los dioses de Apoala, cuna de la civilización de la gran nación mixteca.

La tatarabuela, abuela, y madre, doña Audelia Hernández López, habla en mixteco a este corresponsal, que se siente orgullosa de ser nativa de Santiago Apoala, al correr en sus venas sangre indígenas de los guerreros que aquí surgieron para fundar la nación mixteca, además asegura ser dignamente heredera de la serpiente ó culebra, y del águila de dos cabezas (bicéfala) que habitó entre las rocas de las montañas que rodean al poblado.

Cuenta sentirse parte de aquellos personajes que fundaron la región mixteca, sostiene que Apoala, tuvo una época fecunda, fue un pueblo importante en la mixteca oaxaqueña; en tal virtud conserva intacta sus principios, su cultura, sus usos y costumbres, sus dignatarios, tienen esencia y razón de ser.

Recuerda doña Audelia Hernández López, a los guerreros que partieron de este suelo de Apoala, a la conquista de tierras, para hacer más grande el reino de la mixteca; al tiempo, fueron difundiendo la nobleza mixteca, la raza humilde y sencilla, pero siempre valerosos y dispuestos para las batallas, porque así lo demandaba el espíritu del gran guerrero mixteco.

Así llegaron, enfatizo, en llanuras; en lomeríos, en hondonadas, en las cumbres, además en las altas de las montañas, allá poblaron los hijos de Apoala, y desde allá rendían tributo al señor de señores, al Dios de la Lluvia, al señor de las montañas, al serpiente señor de la cueva, igual que al Águila bicéfala (dos cabezas); son los indígenas de noble corazón los que poblaron estas tierras, aseguro.    

Más de un siglo de vida, incrustada en su choza de palma, de pie, ocasionalmente es apoyada por su hija, el clima de este suelo la proveen de vida, de fuerzas, que la hacen levantar a pesar de los años. Un cerco de palos amarados con bejucos y palma hecha mecate, a un lado el baño de temascal, semi-destruido, ha sido, es y será su hábitat en las cumbres del gran cañón de Santiago Apoala.

Al lado de su hija Esperanza García Hernández, de 82 años de edad. Madre e hija, contemplan el universo, mientras que sus ojos se humeceden, al señalar que el pueblo de Apoala, fue muy importante en la historia de la Mixteca y del Estado, al tiempo lamento que ahora, como desde el antigüedad se encuentra en el olvido y abandono por las autoridades del Estado y del País, nadie voltea los ojos a los Apoalenses, ninguno llega aquí a brindar ayuda a los ancianos, a personas mayores, que ya no pueden tejer la palma, como tampoco arar la tierra para proveerse de cosechas para su manutención’, resalto la longeva indígena mixteca.

Madre e hija, aseguran desconocer de los programas del gobierno del estado, como piso firme, apoyo a los de la tercera edad, es necesario que se canalicen los proyectos a zonas rurales, porque aquí es donde permea la pobreza, los de Apoala no son la excepción. El pueblo tiene antecedente histórico, tiene leyenda, tiene raíces culturales y religiosas, además de un rico folclor, entonces porque no hay apoyos, por que nadie se interesa en mejorar el medio de vida de los habitantes de esta zona, se preguntan las ancianas.

Así como los antepasados dejaron una cultura sobresaliente, que es el respeto entre los hombres y los pueblos, si los Apoalenses tienen la ley que rige el destino de los pueblos de la mixteca, entonces es muy justo, que quien tiene la autoridad máxima, se digne en beneficiar a los de Apoala y a los de raza indígena.

Doña Audelia Hernández López, dice que ser indígena es nobleza y satisfacción, los indígenas tienen su propio idioma, costumbres y tradiciones, tienen pueblo y autoridades propias, tradiciones y costumbres, el respeto reciproco de los naturales porque es el don y herencia que nos dejaron los primeros pobladores, los que surgieron del frondoso árbol de Apoala.

Hernández López, subrayo que si rejuvenece volvería a sembrar la tierra, para que brote una vez más la multa y produzca abundantes cosechas; el maíz es manutención de los indígenas, sentenció.

Este corresponsal es hablante del idioma mixteco, por esa razón la entrevista con la longeva Audelia Hernández López, se hizo en mixteco.