Oaxaca sin memoria

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señora.jpgEn días pasados la señora Vásquez Colmenares decidió suspender la adquisición de periódicos con los que se nutre la Hemeroteca del Estado de Oaxaca; un recinto cuya riqueza radica en la preservación de la memoria hemerográfica de nuestra histórica, nuestras huellasretrato fijo de una sociedad presente para un futuro aún incierto.

Alimentarse de estas huellas permite certezas y evita errores; hace que una sociedad viva sus propias intensidades y permanezca a disposición del presente y del futuro en hombres y mujeres que mirarán a través de la ventana, que es la Hemeroteca, el depósito de nuestra vida, única e intransferible y ahí permanente a través de los años.
Así que en una decisión que raya en lo absurdo, suspende la integración de la sustancia vital para un recinto fundado el 22 de octubre de 1972 en los bajos del teatro Macedonio Alcalá y que guarda acervos que van desde 1868 y hasta finales del siglo XIX con periódicos fundamentales como El Ahuizote, Avance, El Mercurio, La Orquesta, El Hijo del Ahuizote, Oaxaca en México…
Y acervo del siglo XX con El Chapulín, La Voz de Oaxaca, Antequera, de la misma manera que contiene materiales que ya son historia de periódicos nacionales desde 1976; el periódico oaxaqueño Noticias de Oaxaca, desde 1976 y de El Imparcial, desde 1952. Todo está ahí. Lo que hemos hecho y dejado de hacer: la gloria y la tragedia de un estado y un país que tiene en su legado histórico la fuente de su cultura y su trascendencia…
Desconoce la señora Vásquez Colmenares que una de las principales finalidades de la Hemeroteca es la de garantizar el ejercicio del derecho a la información, la cultura y la lectura.
Corregir este error es indispensable. Porque habrá miles de Anas Vásquez Colmenares que atentarán a la cultura e historia de Oaxaca; pero por encima de ello, la historia y la cultura de Oaxaca permanecerán porque tiene raíces profundas y frondosas ramas aun presentes.
Y así como asesta este golpe a la Hemeroteca del estado de la que dependen 23 trabajadores, que son 23 familias y que día a día atienden a cientos de consultores estudiantes, investigadores, periodistas y a quienes ella no ha querido recibir, asimismo hace poco decidió la cancelación de la Orquesta Sinfónica del Estado de Oaxaca por considerarla “un lujo que Oaxaca no podía darse”.
¿Lujo? Esto en un estado esencialmente musical; una entidad en la que desde niños se nutre el sonido, el ritmo, la melodía, el compás y que en cada pueblo tiene a una o más bandas musicales propias en cada uno de los 570 municipios. Naturalmente esto muestra la falta de conocimiento de la entidad, de su comportamiento social, cultural y artístico… ¿Lujo?
Pues nada: Ahí otra vez se cumple el proverbio latino: Quod natura non dat, Salmantica non præstat. La señora sabe mucho de marketing, de imagen, de modas e idiomas, pero: ¿Por qué está ahí, en cultura y artes?