Por: Fernando Peinado ……………………

El País—–The Village Tap Room no era el típico bar americano con un neón de Budweiser en la pared. Era un lugar con alma donde la comunidad de estadounidenses en Madrid se sentía como en casa. Los lunes tenían noche de trivial, los martes micro abierto, los miércoles poesía, los jueves comedia y los domingos retransmisiones de fútbol americano y sesión de blue grass y country. Todo eso muy probablemente se acabó. Su dueño, Ryan Day, no ha conseguido un acuerdo con el arrendador para que le baje los casi 9.000 euros de alquiler mensuales por el amplio local de 700 metros cuadrados cerca de la Plaza de España de Madrid. Ya se prepara para echar la persiana y convertirse en una de las primeras víctimas en Madrid de lo que muchos temen será un “apocalipsis” para el sector de la hostelería.
El cierre será una pérdida para Day, para los inmigrantes estadounidenses y para la ciudad de Madrid. Decenas de bares con identidad propia abiertos por pequeños emprendedores han surgido desde la anterior recesión en la capital. Ahora estos pubs de cerveza artesanal o cafés-librerías son algunos de los negocios de hostelería más vulnerables a la pandemia. Day, de 39 años, dice que había surgido una nueva escena en Madrid que le daba una personalidad a la capital de la que carecía en 2006, cuando él llegó como estudiante y «Barcelona era más cool”.
Caerán también los restaurantes y cafeterías familiares de estilo tradicional, sobre todo los que estén fuera del centro, según Íñigo Gutiérrez, asesor senior de la consultora inmobiliaria Catella. A pesar de las ayudas extraordinarias para el alquiler de locales comerciales y los mecanismos de aplazamiento del pago de alquileres, fuentes del sector predicen que al menos uno de cada cinco bares y restaurantes podría echar el cierre. Los grandes grupos tienen más margen para renegociar sus alquileres o los créditos con el banco.
“El fuerte se va a hacer más fuerte y el débil más débil”, vaticina Gutiérrez.
La supervivencia dependerá en buena parte de las miles de negociaciones que estos días sostienen arrendadores y arrendatarios de locales de restauración. El alquiler representa entre el 10% y el 15% de los gastos de un bar o restaurante, según la asociación Hostelería Madrid. Los 9.000 euros que pagaba Day por su local en la calle de Martín de los Heros 28, parecen calderilla comparados con los 22.000 euros que pagan algunos hosteleros por espacios de superficie similar en calles prime como Ponzano. La cadena Five Guys paga casi 120.000 euros al mes por su local de 800 metros en Gran Vía 44.
The Village Tap Room era el proyecto más ambicioso de Day, un restaurante mayor que los otros tres que regenta en Madrid. La gente les decía a él y a su mujer, la actriz Claudia Ruiz, que estaban locos cuando inauguraron en 2012 su primer local en Madrid en lo profundo de la anterior crisis económica. Abrieron más restaurantes porque se dieron cuenta de que era imposible que uno solo pudiera tomar vuelo. The Village se unió hace dos años a The Toast Café, Roll y Slow Mex.
El nuevo local inspirado en el ambiente de Nueva York de los años 60 ganó popularidad. Los jóvenes profesores de inglés de Madrid y profesionales inmigrantes se aficionaron al lugar de estilo bohemio. Cuando en Estados Unidos había grandes eventos que transcurrían de madrugada como la Super Bowl, los veían allí juntos en diferido. El candidato multimillonario Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York, hizo una visita en diciembre y en la primera semana de marzo fue el punto de votación en Madrid en las primarias del Partido Demócrata para elegir al rival de Donald Trump.
