Brasilia. (La Jornada).-El Senado de Brasil inició este jueves el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, que salvo sorpresas de último momento, pondrá fin a su gobierno de forma definitiva.
«Declaro abierto los trabajos», dijo el presidente de la Corte suprema de justicia, Ricardo Lewandowski, que encabeza el proceso. Los senadores se transforman en jueces y deben dejar de lado posiciones ideológicas, partidarias y personales, añadió.
El juicio político es el paso final en una lucha por el liderazgo que prácticamente ha paralizado el Congreso desde que el año pasado se introdujo en la Cámara Baja una medida para tratar de destituir a Rousseff.
La primera presidenta mujer del país está acusada de modificar las normas fiscales para ocultar enormes déficits. Sus críticos dicen que lo hizo para ganar apoyo y aseguran que esas maniobran exacerbaron la recesión en la economía más grande del país.
Rousseff niega haber actuado mal. En lugar de eso, ella dice que sus enemigos están realizando un «golpe de estado».
El Senado suspendió a la mandataria en mayo y asumió el cargo de forma interina el entonces vicepresidente Michel Temer.
Varios días de testimonios culminarán la próxima semana con una votación final.
