Astillero

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Tres de los cuatro partidos de oposición al obradorismo anunciaron ayer de manera oficial su disposición a impulsar con amplitud alianzas electorales para 2021, bajo la sombrilla empresarial denominada Sí por México (Gustavo de Hoyos y Claudio X. González Guajardo como los movedores de hilos), que ayer realizó una Convención Nacional Ciudadana a la que asistieron muy colaborativos los dirigentes formales de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

El priísta Alejandro Moreno, autodenominado Alito, y el perredista Jesús Zambrano, miembro del grupo llamado los Chuchos, fueron en términos declarativos los más interesados y abiertos a esos propósitos de candidaturas unificadas. Ha de entenderse que su vehemencia es proporcional a sus cuentas políticas, casi sin fondos actualmente, mientras el panista Marko Cortés se mostró cauteloso, entreabiertas las puertas de blanco y azul, pero con condicionamientos por considerarse este partido el mejor posicionado de ese trío de desplazados. Faltó el Movimiento Ciudadano (MC), que declinó la invitación a la unidad de las oposiciones porque pretende competir con candidatos propios o porque busca encarecer futuras negociaciones.

El burbujeo de corte electoral de esos partidos y una parte convocante del empresariado (Frena 2, bautizó Andrés Manuel López Obrador a este peculiar mosaico de intereses) tiene como contraparte los primeros bocetos que ha dejado entrever Morena, que pretende ofrecer la mitad de sus candidaturas a diputaciones federales de mayoría relativa a personajes externos, es decir, no afiliados al partido, y que ha empezado a barajar opciones en cuanto a candidaturas a gobiernos estatales.

Con un partido bien partido, en el que ni siquiera hay una eficaz tarea en busca de cicatrizar heridas, Mario Delgado, representante del futurismo presidencial de Marcelo Ebrard, trata de aparentar que haber recibido el timón partidista significa saber manejarlo adecuadamente.

Un primer lance del dirigente Mario Debrard se refiere a la exploración de posibilidades de alianzas con partidos afines en San Luis Potosí, Nuevo León y Guerrero. En la primera entidad citada se pretende ceder al partido de las cuatro mentiras (el Verde Ecologista de México) la candidatura a gobernador a Ricardo Gallardo Cardona, actual diputado federal que ha estado preso como presunto responsable de delincuencia organizada y lavado de dinero, consistente en el desvío de 200 millones de pesos del erario municipal a empresas de las que era accionista mayoritario (https://bit.ly/32ALkyC).

Luego de 11 meses de reclusión, José Luis Nassar, uno de sus abogados, aseguró que su cliente debió ser liberado luego de que el Ministerio Público Federal no presentó elementos probatorios suficientes (https://bit.ly/3ncje4p). Hace un mes, Santiago Nieto Castillo declaró a la prensa en SLP que Gallardo Cardona se encuentra en proceso de investigación por dos denuncias, sin ahondar en más datos (https://bit.ly/3llqVES ). Contra Morena o una alianza Morena-Verde, Acción Nacional elegirá su candidato de entre Sonia Mendoza, Xavier Nava, Octavio Pedroza y Marco Antonio Gama.

En Nuevo León, Tatiana Clouthier anunció que no sería candidata a gobernar la entidad, pues habría preferido una opción nacional, lo cual da posibilidades a Clara Luz Flores, alcaldesa de Escobedo, quien renunció a su partido de siempre, el Revolucionario Institucional, para buscar la postulación por otro camino. Flores es esposa de un priísta de cepa, Abel Guerra, y originalmente fue impulsada en Morena por Yeidckol Polevnsky. Por el PAN se considera a Felipe de Jesús Cantú, por el PRI a Adrián de la Garza y por MC al estrambótico senador Samuel García.

Y, mientras se deja para otra entrega el caso Guerrero, con Félix Salgado Macedonio y Pablo Amílcar Sandoval en la línea de golpeo, ¡hasta mañana!

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Retomado: https://www.jornada.com.mx/2020/11/11/opinion/008o1pol