Astillero

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  Otro de los pendientes de la llamada Cuarta Transformación está en el casillero de la democratización de los sindicatos de trabajadores y la extirpación de los liderazgos parásitos, susceptibles de acción penal en la gran mayoría de los casos.

A diferencia del tono virulento usualmente utilizado contra adversarios de esa 4T, el mundillo de los líderes sindicales nefastos es escasamente abordado en las conferencias presidenciales mañaneras o en los discursos de giras de fin de semana.

Sucedió que ayer apareció en escena virtual, en la matutina sesión informativa de Palacio Nacional, una de las figuras más representativas de la corrupción y la impunidad: Carlos Romero Deschamps (CRD), máximo dirigente del sindicato de trabajadores petroleros desde 1993, en sustitución de Sebastián Guzmán, quien a su vez había tomado el cargo en ausencia de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, encarcelado por la administración de Carlos Salinas de Gortari para quitarlo del cargo.

Romero Deschamps se esmeró en convertirse en el prototipo del político abusivo, frívolo y cínico. Tres veces fue diputado federal y senador en una ocasión. Él, y su familia, exhibieron de manera obscena la riqueza acumulada. Pero el sistema político requería de esa pieza corrupta en lo alto de la pirámide sindical y así fue que CRD se sostuvo mientras veía pasar a cinco ocupantes de Los Pinos.

A la llegada de Andrés Manuel López Obrador al timón nacional, era de suponerse que Romero Deschamps y otros líderes similares serían eficazmente combatidos, hasta deshacer sus imperios gremiales. Pero nada de eso sucedió. Emblemas de la corrupción y la arbitrariedad, como Víctor Flores en el sindicato de trabajadores ferrocarrileros, o Víctor Fuentes del Villar, en el de electricistas, han sobrevivido a discursos y amagos. En términos generales, la élite del charrismo sindical ha sido intocada.

Ayer, el presidente de la República anunció casi como un logro el que Romero Deschamps hubiera hecho caso a un exhorto para dejar su condición de trabajador en activo de Pemex. Fue por su propia voluntad, se anunció en Palacio Nacional, aunque, se agregó, también por el exhorto que se le había hecho. Así, el simbólico Romero puso fin al periodo vacacional que pretendía extender hasta 2024 y pasará de trabajador en activo a retirado.

Tal acuerdo sedoso es, desde luego, absolutamente insuficiente. Romero Deschamps debería ser aprehendido, sujeto a proceso penal y, derivado de este proceso, desposeído de riquezas acumuladas mediante la corrupción. La Fiscalía General de la República tiene en sus archivos denuncias concretas contra el citado dirigente petrolero, pero ni en esa FGR ni en Palacio Nacional se ha activado la voluntad de ir contra un personaje altamente significativo del saqueo nacional practicado en las décadas recientes. A ver si ahora, ya sin ser trabajador activo de Pemex, Romero Deschamps (y otros pillos similares) es tocado con el pétalo de acciones judiciales proporcionales al daño que han causado a la nación.

Astillas

Humberto Santos Ramírez, precandidato de Morena a una diputación local en Oaxaca, declinó ayer ante los señalamientos de que él fue uno de los creadores de un chat de corte pornográfico en el que se exhibía a mujeres de la región. Dijo Santos que el proyecto de Morena puede ser sostenido y defendido por él o por otros militantes, hombres o mujeres… Para concentrarse en la atención médica especial que requiere una de sus hijas, Ismael del Toro, presidente municipal de Guadalajara con licencia, renunció a su intención de buscar ser relecto a nombre de Movimiento Ciudadano… Así dijo Javier Estrada Cárdenas, coordinador de los diputados panistas, al rechazar que el auditor nombrado por el Congreso local fuera tan exigente : “Son mamadas… yo me puedo gastar el dinero con quien yo quiera, hasta con putas y no tiene por qué él estar condicionando” (https://bit.ly/3cFHPej)… ¡Hasta mañana!

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Retomado: https://www.jornada.com.mx/2021/03/17/opinion/008o1pol