Comerciantes del baratillo de Zaachila, claman ayuda para no desaparecer

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Debido a la situación que atraviesa el estado por la falta de circulante, además de que las mejores inversiones nunca llegan al estado por la falta de apoyo estatal, los valles centrales no son la excepción y en la Villa de Zaachila desde hace algunos años, el tradicional y famoso Baratillo poco a poco ha ido menguando su actividad.
En esta ocasión, mediante una protesta y denuncia pacífica, un representativo de comerciantes de este mercado de venta de animales, invitó a la ciudadanía, visitantes y locales,  a acudir al baratillo a realizar sus compras de animales de traspatio y todo tipo de productos relacionados.
Además los inconformes mediante volantes informaban que a partir de las 8 de la mañana todos los jueves podían acudir y beneficiarse con la compra de animales a costos razonables director del productor sin intermediarios.
UN MERCADO QUE TIENDE A DESAPARECER: MAM
De acuerdo a las declaraciones de Mauricio Ambrosio, secretario del Comité del Baratillo de Zaachila, este no es un problema que se haya dado en la actual administración, “Nuestra competencia fuerte es el Baratillo de Cuilapan que también de manera simultánea lo hacen los jueves, ahí la autoridad compra la asistencia de ganaderos a dicho lugar, situación que aquí no trabajamos en baratillos ficticios”.
Y continuó, “esta administración en la medida de lo posible si proporciona algunos apoyos, y a veces los esfuerzos que realizamos de forma independiente son aislados, por eso mediante este medio pedimos a todo aquél que necesite de algún animalito para criar o para lo que vaya a ocupar que aquí en Zaachila pueden acudir a comprar producto y que beneficiará a la economía local”.
Después de declararse en quiebra económica y a pesar de algunos esfuerzos de la autoridad municipal el baratillo de Zaachila vive el peor momento de su vida.
UN CONFLICTO AÑEJO
En su mayoría, los locatarios mencionan que este conflicto inició en el gobierno del profesor Adán López Santiago, hace casi 8 años cuando los mandó a quitar del terreno que estaba a un costado de la Zanja y que operaba con éxito.
De acuerdo a doña Heriberta, esposa de don Marino, originarios de Zaachila, las necesidad urgente es vender para ganar para una tortilla, con 50 años en este negocio ella sale a las diferentes plazas donde vende sus animalitos, y nunca había visto esta crisis como la que se ha vivido las últimas administraciones.
“Zaachila ha sido un pueblo muy famoso por el baratillo, se vendía mucho el ganado, y ahora nuestros mismos paisanos se han ido a Cuilapan a vender sus animales”.
“El señor Adán fue el primero que cometió el error y su secretario Raciel, así como la funcionaria Yolanda Silva corrió a la gente del baratillo y les decía que nada más caca venían a dejar los animales, pero no tomaban en cuenta que en ese entonces el baratillo era un atractivo más para que visitaran este pueblo”, abundó.
Doña Heriberta goza de excelente memoria y recuerda también que después de ese maltrato que recibieron por parte de las autoridades de Zaachila, el presidente de Cuilapan en ese entonces (Andrés Quintas) cobijó a los comerciantes y los trasladó a su municipio, a partir de esto el baratillo de Zaachila se vio disminuido por conflictos entre mismos zaachileños.
MEJORAS Y PROMOCIÓN, EL CLAMOR
Mauricio Ambrosio abunda que para llevar a cabo un trabajo digno hacen falta mejoras, la autoridad municipal actual paga la renta, manda el agua cada jueves y paga la luz eléctrica, pero para ellos no es suficiente.
El secretario del comité del baratillo declara que en asamblea de comerciantes acordaron improcedente su regreso a las instalaciones al baratillo que construyó Adán López Santiago, pues está muy lejos y prefieren evitar experiencias de inseguridad.
Al contrario, buscan ubicarse en su sitio original, a un costado del corazón de la comunidad. En su protesta pacífica no bloquearon ninguna vía de comunicación y sólo se mantuvieron algunos comerciantes a lo largo de 35 minutos mostrando mantas solicitando apoyo para consumir en Zaachila.