JIUTEPEC, Mor. (Proceso).- Desde la cumbre desgajada del cerro de la colonia Vista Hermosa, se vislumbra una mina a cielo abierto que devora sin piedad la piel de la tierra. Una fisura expuesta que exhibe las entrañas del suelo. Sus niveles escalonados caen como mandíbulas hambrientas en la excavación. Los montículos de material, como desechos excretados por una máquina, son transportados por camiones de volteo que entran y salen de la mina.
Junto al desplome, Brígido Romero, de 49 años, recuerda aquella mañana del 22 de septiembre de 2021, cuando una cadena de explosiones subterráneas provocó el desgajamiento del cerro. “Como a las 4:00 de la mañana, ya se había ‘corrido’ el cerro. Los que pudieron ver las grietas le avisaron a Protección Civil y desde ese momento sacaron a las familias. Fue algo feo, todo a causa de la trituradora”, asegura.
Días antes, desde las 7:00 horas, el estruendo comenzaba. Veinte veces, sin falta, el eco de las detonaciones sacudía el suelo bajo los pies de Brígido. “Estamos alarmados y espantados, tenemos miedo de que siga esto”, dice. A pesar del deslave, vecinos han atestiguado cómo algunas cuadrillas de trabajadores de la mina han marcado más puntos en otros lugares del cerro.
–¿Qué es lo que sacan de la mina?
– Con la piedra de nuestro cerro, la muelen y hacen cuatro tipos de arenilla, es una trituradora de grava. De allí se abastecen las cementeras de la zona.
Brígido camina sobre lo que fue un próspero huerto en la punta del cerro. Acaricia con nostalgia un árbol de pimienta, otro de mango, uno de aguacate. Las fracturas provocadas por las detonaciones llegaron hasta esa punta, quebrando las raíces de muchos árboles frutales. Brígido camina entre fachadas destrozadas, pedazos de electrodomésticos, balones ponchados, peluches raídos y grietas profundas. Con sus dos manos levanta una piedra y muestra un hueco profundo: “En este lugar metieron la perforadora para hacer las pruebas y saber si hay metales de calidad”.
Mientras tanto, las retroexcavadoras persisten en su danza mecánica, como titanes arrogantes ante el coro de temores humanos. Con su brazo metálico, arañan el cerro inconformes con la cantidad de material que acumulan. Las máquinas son las inquilinas por derecho y las familias del cerro habitantes incómodos. El repiqueteo de la maquinaria es ruido blanco en el cerro.
Atónito ante la mina, Brígido recuerda: “Cuando se cayó el cerro, hubo gente que se enfermó de la presión, de diabetes, al ver su único patrimonio destruido. Se les alteraron los nervios, algunos ya no dormimos en la noche. Tenemos ese miedo de que vuelva a suceder”.
La mina Triturados no metálicos de Morelos S.A. de C.V. es un proveedor de recursos para la industria de la construcción, pues surte a las cementeras de la zona –entre ellas Trivesa Concretos, Cementos Moctezuma, entre otros– con las materias primas necesarias para moldear una geografía de desarrollos habitacionales en el estado de Morelos.
“Gobierno corrupto”
Después de las detonaciones en 2021, Protección Civil (PC) decretó la suspensión de las explosiones mineras; sin embargo, a la fecha continúan los trabajos de explotación de la calera. Los habitantes del cerro de la colonia Vista Hermosa protestaron algunas ocasiones afuera del ayuntamiento exigiendo el cierre de la mina y ser reubicados; sin embargo, ninguna de las dos solicitudes fue atendida a cabalidad.
Días después del derrumbe, nueve familias fueron reubicadas en un albergue junto a la ayudantía de la colonia Vista Hermosa, pero cerró en febrero de 2022, con la excusa de que iban a “ocupar” el lugar para llevar a cabo un evento. “Nos dijeron que nos iban a ayudar para la renta y que harían que la calera dejara de trabajar. Pero eso nunca pasó, la fábrica siempre estuvo trabajando y lo peor es que mucha gente sigue en riesgo”, advierte Cecilia, de 35 años, una de las damnificadas.
“Mi terreno era de 200 metros, tenía dos cuartos en construcción. Después de que se empezó a hacer el socavón, fue PC a dejarnos una nota donde decían que teníamos que desalojar las casas. Había mucha gente que no quería desalojar. Tres personas acababan de echar el colado para construir su casa y apenas la terminaron y no la pudieron estrenar”, recuerda.
“Con gran esfuerzo construimos y logramos tener algo, fue un patrimonio perdido, desde cero tenemos que empezar de nuevo”, dice Cecilia, con voz entrecortada por el peso de la desgracia, mientras relata cómo, con la promesa de un nuevo inicio, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) se comprometió hace dos años a ayudar en la reconstrucción; sin embargo, Cecilia sigue destinando una parte de sus ingresos para pagar una renta.
“El gobierno no ayuda en nada, si hubieran querido trabajar ya hubieran detenido la mina, pero prácticamente no lo hacen. Hay algo muy fuerte, (la mina) no cierra a pesar del derrumbe, el gobierno es pura corrupción en el municipio de Jiutepec”, expresa implacable.
Habitantes incómodos
“Lo más que hicieron fue poner ese letrero para no acercarnos”, dice un vecino ante un anuncio descolorido con el escudo del Ayuntamiento de Jiutepec: “¡Peligro! Zona de riesgo por derrumbe. Prohibido generar edificaciones, construcciones, excavaciones y acercarse a la zona.”
Retomado: https://www.proceso.com.mx/nacional/2023/8/29/deslave-en-jiutepec-minera-sepulta-hogares-desplaza-familias-313751.html
