Los problemas de Donald Trump con la verdad

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probl trumPor J. Jaime Hernández y David Brooks

Por:Periodico la jornada
A lo largo de toda su vida Donald Trump ha tenido problemas con la verdad. Particularmente, cuando ésta no se ajusta a sus deseos, a sus caprichos o necesidades.

Durante una de las campañas electorales más sorprendentes e inesperadas de la era moderna, en la que el represente de la minoría más rica y privilegiada en EU hizo alarde de su capacidad para engatusar a los pobres y a los desplazados por la reconversión tecnológica y la globalización, Trump demostró que la tergiversación de la verdad, las noticias falsas y el insulto son una poderosa arma de disuasión masiva ante ese electorado cansado de la clase política y su propensión a la mendacidad.

Descubrió que, últimamente el pueblo ha desarrollado un apetito canino por el político crucificado. Que la mentira y las noticias falsas son eficaces clavos para destruir a sus adversarios. Y que el discurso populista e incendiario es el martillo ideal para rematar el trabajo.

Hoy, cuando sólo faltan unos días para que se convierta en el hombre más poderoso del planeta, Donald Trump ha probado por primera vez una cucharada de su propia medicina.

Súbitamente ha visto como una patraña o una noticia falsa regresa como un bumerán listo para cortarte la cabeza.

La “noticia falsa”, o no corroborada, que hoy regresa para subirlo al cadalso de los horribles está relacionada con un informe realizado por el ex agente del MI6 británico (el equivalente de la CIA) Christopher Steele, quien se ha dedicado al espionaje privado desde 2009 con su empresa Orbis Business Intelligence Ltd.

Steele es el autor de un explosivo reporte ordenado, en primera instancia, por enemigos de Trump en el seno del partido republicano. A pesar de no haber sido contrastado por fuentes independientes, ni por las agencias de inteligencia de EU, el informe ha conseguido poner a Donald Trump contra las cuerdas.

El informe asegura que, durante los últimos cinco años, los servicios secretos habían espiado al magnate neoyorkino para hacerse con información comprometedora. Pero, además, establece que los servicios de inteligencia habían proporcionado información a colaboradores de Trump para dañar la campaña presidencial de Hillary Clinton.

Pero el episodio más truculento, está relacionado con un supuesto incidente protagonizado por Trump y un grupo de prostitutas en la suite presidencial del Hotel Ritz Carlton de Moscú en 2013.

Según la recolección de testimonios obtenidos por informantes de Stelle en Rusia, quien goza de gran reputación y credibilidad entre la comunidad de inteligencia, el magnate neoyorkino que siempre ha profesado un “odio contra Barack Obama”, decidió profanar la cama que utilizó el presidente y su esposa Michelle durante el viaje que realizaron en 2009 a Moscú.

Trump “contrató a un grupo de prostitutas para profanar la cama (orinando sobre ella) con “lluvia dorada” enfrente del magnate. Se sabe que el Hotel estaba bajo el monitoreo de micrófonos y cámaras del servicio de inteligencia ruso FSB para grabar todo lo que consideraran necesario”, asegura el reporte que fue entregado tanto al presidente electo como a Obama.

Por cierto, el presidente Obama ha decidido mantener un silencio prudencial al respecto.

Hoy, Christopher Steele ha desaparecido del radar. El miedo a las represalias, por parte de los aliados de Trump y quizá de los temibles agentes de Vladimir Putin, le han obligado a buscar refugio.

Pero mientras Steele huye, y los medios de comunicación y los servicios de inteligencia de EU intentan por todos los medios corroborar la veracidad de este explosivo reporte, la “falsa verdad” seguirá persiguiendo a Donald Trump antes y después de haber juramentado el cargo.

Stephen King, el exitoso autor de cientos de obras de terror, aseguraba ayer en su cuenta de twitter:

“Las acusaciones contra Trump pueden no ser ciertas. Pero verlo ingiriendo una dosis de su propia medicina no dejar de tener una cierta dosis de justicia”.

Durante mucho tiempo, Donald Trump ha sido el amo de la patraña, la mentira y la noticia falsa. La utilizó contra Barack Obama durante casi 8 años, insinuando que no era un presidente legítimo porque había nacido en Kenia.

La uso contra Hillary Clinton, asegurando que era una criminal que había puesto en manos de los enemigos de EU información confidencial y clasificada que comprometía la seguridad nacional.

La utilizó de la forma más infame y derogatoria contra millones de inmigrantes mexicanos, a quienes tachó de “violadores”, “criminales” y “narcotraficantes”.

Y, últimamente, la sigue utilizando para asegurar que México pagará por el Muro fronterizo, a sabiendas de que torcer el brazo al gobierno mexicano será una misión si no imposible, si tremendamente complicada.

Harry Frankfurt, un reconocido filósofo de la Universidad de Princeton, y un estudioso de la verdad, la mentira y de los muchos charlatanes que pululan en el mundo de la política y la mercadotecnia, considera que “la charlatanería, por inocente que parezca, es mucho más perniciosa que la mentira.

“A un mentiroso se le puede descubrir, pero el charlatán no está del lado de la verdad ni del lado de lo falso. No le importa si las cosas que dice describen correctamente la realidad; se limita a extraerlas de aquí y de allá o a manipularlas con el único objetivo de que se adapten a sus intereses, totalmente indiferente al bien común”.

Aplicado a Donald Trump, gracias a Frankfurt podemos hoy tener una idea aproximada del hombre que a partir del próximo 20 de enero se sentará en la oficina oval de la Casa Blanca. Un presidente que no siempre estará del lado de la verdad, pero tampoco de lo falso.

Simplemente estará del lado de sus intereses.