Muere Zwelithini, ‘rey sin reino’ que fue un símbolo del nacionalismo zulú y acabó convirtiéndolos en inquilinos en sus tierras: ¿qué se sabe de él?

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Este viernes, falleció a los 72 años Goodwill Zwelithini kaBhekuzulu, el octavo rey zulú. Murió en el hospital donde ingresó por su diabetes la semana pasada, tras más de medio siglo de reinado sobre el pueblo más grande de Sudáfrica.

A pesar de ser formalmente un rey sin reino, Zwelithini no era uno de los innumerables herederos de familias depuestas. Líder tradicional de una etnia de cerca de 10 millones de personas, jugó un papel clave en los tiempos turbulentos del ‘apartheid’ y la transición democrática en la excolonia británica.

Dinastía

La historia de los reyes zulúes se remonta a 1816, cuando el jefe Shaka ascendió al poder sobre una de las tribus en la costa sureste de África. Al realizar una serie de reformas militares, políticas y sociales, expandió su dominio a unos 30.000 kilómetros cuadrados, creando un Estado absolutista. Existió en esa calidad durante casi todo el siglo XIX hasta que fue ocupado por los británicos en 1887. El último soberano independiente, Dinuzulu, fue exiliado y murió en Transvaal, fuera de la tierra de los zulúes.

A pesar de que la dinastía de los reyes zulúes inicialmente no fue reconocida como tal por las autoridades británicas, los propios zulúes, que guardaban su identidad nacional, reconocían el estatus real del linaje de Shaka. En 1951, le fue concedido formalmente el título de jefe supremo de la etnia. Entre tanto, debido a la política de ‘apartheid’ se iban reforzando las estructuras políticas separadas de la etnia.

De rey a legitimador de la extrema derecha

Zwelithini salió a la escena política en 1968, cuando murió su padre, Cyprian Bhekuzulu kaSolomon. Temiendo atentados, sus primeros tres años los pasó como refugiado en la isla de Santa Elena, donde acabó sus días Napoleón Bonaparte. Al regresar a Sudáfrica, fue coronado el 3 de diciembre de 1971 en una ceremonia tradicional frente a 20.000 personas.

En aquel tiempo, la figura del rey era casi simbólica. El poder se concentraba predominantemente en las manos de uno de sus familiares, el príncipe Mangosuthu Buthelezi, quien encabezó en 1970 la rama ejecutiva del bantustán —o entidad territorial autogobernada— de KwaZulu. Con la creación, en 1975, del partido nacionalista de extrema derecha Inkatha Freedom Party (IFP), Buthelezi reforzó aún más sus posiciones. En esta situación, Zwelithini se convirtió en una pieza central de la contienda entre el Estado sudafricano y Buthelezi, cuyas ambiciones iban más allá de las fronteras de KwaZulu. El portal The Conversation explica:

Pretoria, y aquellos que vieron beneficios en la independencia del bantustán, como las empresas que querían operar fuera del control del Gobierno del ‘apartheid’, deseaban un rey ejecutivo como el que existía en Suazilandia. […]  Buthelezi y la mayor parte de la Asamblea Legislativa de KwaZulu necesitaban, para sus propósitos, la realeza como factor vinculante del pueblo sobre el que gobernaban, pero ciertamente no podían permitirse un asiento de autoridad en disputa.

Con la legitimización tradicionalista proporcionada por Zwelithini, el IFP se fortaleció y rompió con el Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela. En los años 1980 y 1990, un mayor alejamiento resultó en una verdadera guerra civil entre los dos movimientos negros, que dejó miles de víctimas. Según el biógrafo de Mandela, Anthony Sampson, en ese conflicto las Fuerzas Armadas del Gobierno apartheidista ayudaban encubiertamente a las milicias de los nacionalistas de Buthelezi. Sin embargo, luego el IFP y el ANC alcanzaron una paz.

Propietario de 28.000 kilómetros cuadrados

A pesar de la resistencia de los racistas blancos y de las élites de varios bantustantes, el ANC ganó en su lucha por la igualdad racial en Sudáfrica. Días antes del fin del ‘apartheid’ y el inicio de una nueva realidad, se fundó el fideicomiso Ingonyama Trust, entidad corporativa cuyo objetivo fue administrar las tierras ancestrales zulúes. Esa entidad, cuyo consejo presidía Zwelithini, concentró bajo su control casi el 30 % del territorio de la provincia de KwaZulu-Natal, una extensión de 28.000 kilómetros cuadrados, prácticamente equivalente a la del antiguo reino de Shaka.

Según Buthelezi, el ‘trust’ era necesario para que los zulúes conservaran sus territorios. “Esta fue la última y única oportunidad para que la Asamblea Legislativa de KwaZulu se asegurara de que la tierra se pudiera mantener como tierra comunal, bajo el derecho indígena y consuetudinario”, dijo el político en 2019.

No obstante, con el paso del tiempo el fideicomiso se convirtió en objeto de críticas por actuar como un terrateniente inspirado por el lucro. En particular, convirtió a los propietarios tradicionales de las tierras en inquilinos, obligándolos a pagar un alquiler que aumenta un 10 % anualmente. Los que no pagan por el uso de sus tierras corren el riesgo de perderlas, junto con cualquier edificio construido o mejora que haya tenido lugar en ellas. En octubre de 2018, Zwelithini anunció públicamente su intento de colaborar con el grupo de cabildeo de granjeros blancos supremacista Afriforum para evitar una enmienda constitucional que permitiera la expropiación de tierras por el Gobierno.

Durante su reinado, Zwelithini no restableció el poder de sus antepasados, permaneciendo como una figura simbólica del nacionalismo zulú. Al mismo tiempo, aseguró su control sobre territorios prácticamente equivalentes a los de Shaka y desempeñó un papel importante en la política nacional.

“En el momento de su muerte, el rey Goodwill estaba firmemente establecido no como rey ejecutivo, sino ciertamente como un poderoso terrateniente del Ingonyama Trust”, sintetiza The Conversation.

Retomado: https://actualidad.rt.com/actualidad/386288-zwelithini-rey-sin-reino-morir