
Si fueran hoy las elecciones para gobernador, Morena perdería cinco gubernaturas y estaría enfrentando un proceso con una coalición de gobierno fracturada, una rebelión interna y la posibilidad de que otras tres, al menos, permanezcan en manos de la oposición. El desgaste en el poder, la gestión lamentable de varias de sus gobernadoras y gobernadores, aunado a la falta de liderazgo y capacidad de negociación en Palacio Nacional, son la primera fotografía de las elecciones del próximo año, que se consideran cruciales para la consolidación del proyecto del expresidente Andrés Manuel López Obrador que quiere concretar su sucesora, Claudia Sheinbaum.
Uno de los puntos delicados en el reporte entregado a la presidenta es San Luis Potosí, donde el hasta ahora gobernador aliado Ricardo Gallardo, del Partido Verde, es intransigente para aceptar una candidatura a sucederlo que no sea su esposa, la senadora Ruth González, que tiene méritos políticos propios. La regla contra el nepotismo que está vigente en los estatutos de Morena no es vinculante con los partidos coaligados, el Verde y el PT, y Gallardo ha dicho privada y públicamente estar dispuesto a romper con Morena para las elecciones del próximo año, confiado –vistos los estudios de opinión– en ganar con holgura.
En el diagnóstico que le entregaron a la presidenta no se anticipa la posibilidad de que le quiten al PAN las gubernaturas de Querétaro y Aguascalientes, como se prevé en Nuevo León, donde el análisis es que el gobernador Samuel García impondrá como sucesora a su esposa, Mariana Rodríguez. Este es un escenario que ha considerado la presidenta desde hace varias semanas, que la llevó a ordenar que recluten al senador Luis Donaldo Colosio como candidato de Morena, como una alternativa de emergencia. No se sabe si ha habido aproximaciones formales con Colosio.
En el informe a la presidenta no aparece Chihuahua, que también tendrá elecciones para la gubernatura el próximo año, que está en poder del PAN, lo que sugiere que Morena se quedará con la gubernatura, aunque, como en el caso de Guerrero, donde también estará en juego, hay variables internas que podrían generar un problema para Sheinbaum, que experimentará en las elecciones de 2027 un referéndum a su gobierno y una evaluación del régimen obradorista.
López dejó la coordinación de la bancada en el Senado, pero no el poder. Sheinbaum fracasó para que se fuera a una embajada ante las presiones de Estados Unidos para que iniciara una carpeta de investigación en su contra, y solo le alcanzó para nombrar a Ignacio Mier en su lugar. Sin embargo, Mier es un soldado de López, evidenciado por el cabildeo y la presión que ejerció sobre los senadores de Morena para que viajaran recientemente a Ciudad Juárez al virtual lanzamiento de Chávez como precandidata a la gubernatura.
Las derrotas en las gubernaturas podrían ser un dominó que dé victorias a la oposición y a los rebeldes de la coalición, con lo cual la mayoría calificada en el Congreso pasaría a la historia. Este escenario que se ha planteado a la presidenta sería duro golpe contra el régimen y el probable principio del fin de su poder, desbarrancado por su propia descomposición interna a tan solo 12 años de haberlo conquistado.
Retomado: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/2026/04/13/sos-elecciones-en-riesgo/

