Unir Oaxaca, mi pacto con la gente

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El Partido de la Revolución Democrática nos ha fallado: incumplió el compromiso de llevar a cabo un proceso de selección de candidato a gobernador de Oaxaca apegado a la legalidad y respetuoso de los principios por los que tanto lucharon sus fundadores.

 

Principios por cierto erigidos sobre la base del rechazo a la hegemonía del PRI y a las prácticas antidemocráticas características de este partido: el dedazo, la imposición de un sucesor en el gobierno, la compra de voluntades en los procesos internos, las negociaciones a espaldas de la gente.

Pero a la minoría que toma las decisiones en el PRD ya se le olvidó de dónde viene el partido.

Hoy, el PRD es más PRI que el PRI.

Por eso, hace algunas horas presenté oficialmente mi renuncia al PRD, pues quedarse hubiese significado validar esas prácticas que nos provocan vergüenza e indignación.

¿Cómo seguir militando en un partido que no respeta a las autoridades municipales, mismas que fueron extorsionadas por dirigentes sin escrúpulos a cambio de votar por el candidato oficial? ¿Cómo quedarse en el PRD si quienes deberían arbitrar, llevaban puesto el uniforme tricolor para hacer ganar al más débil de los aspirantes y así facilitar el regreso del PRI al gobierno de Oaxaca? ¿Cómo reconocer unos resultados que fueron producto del fraude, tal y como puede verificarse en los testimonios de los medios de comunicación libres?

Quedarse en el PRD hubiese significado una rendición, y yo no me rindo. Yo no negocio con corruptos.

Desde el día siguiente de aquel 24 de febrero —cuando se dio la sesión del Consejo—, solicité públicamente a quienes ya me estaban buscando para negociar mi permanencia, que dejaran de hacerlo, que yo no negociaría nada con ellos, con los poderosos, con las “familias del poder” que se reparten el gobierno cada seis años a espaldas de la gente.

También he renunciado al PRD, por respeto y aprecio a las compañeras y militantes, a los perredistas honestos, con quienes he compartido responsabilidad y mucho trabajo. Ellas y ellos deben saber que mi desacuerdo es con la minoría sin escrúpulos que ha secuestrado los órganos de decisión.

Parafraseando al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas: “mantenemos profundas diferencias en nuestras visiones de cómo enfrentar los problemas internos del partido, en particular las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización”.

Cuestión ésta última que resulta primordial: el presidente nacional, Agustín Basave, está convertido en el sepulturero de ese instituto político, enterrando lo más valioso que tuvo alguna vez el PRD: su dignidad.

¿Porqué se prestó esa dirigencia a permitir la intromisión del gobernador Gabino Cué? ¿Porqué se guardó las mediciones de apoyo popular que daban a Unir Oaxaca y a Benjamín Robles la ventaja indiscutible sobre el otro aspirante, el rival más débil? ¿A cambio de qué esa dirigencia aceptó perder Oaxaca y regresarle el gobierno al PRI?

Es posible que el “a cambio de qué”, haya que preguntárselo a Gabino Cué, quien ha abandonado la responsabilidad de gobernador hace ya algún tiempo, para ocupar el cargo de jefe de campaña del aspirante más débil, y así cuidarse las espaldas luego del próximo primero de diciembre.

Sin embargo, a pesar de todo lo descrito, como lo dijo alguna vez Heberto Castillo, debemos “enseñar (y demostrar) a nuestro pueblo que se puede triunfar y sobrevivir”.

Las adversidades que nos han opuesto los poderosos, solo han provocado que nuestro movimiento por Unir Oaxaca se haga más fuerte y más sólido.

Hoy, Unir Oaxaca tiene un nuevo impulso.

Estoy recibiendo innumerables mensajes de nuestra gente, indignada por el proceso antidemocrático que llevó a cabo el PRD. Pero sobre todo, indignada porque se están abriendo otra vez las puertas del gobierno a las “familias del poder” que han hundido en la pobreza más dolorosa a las y los oaxaqueños.

En conclusión: sus intentos por debilitarnos, también han fallado.

Como una ola, Unir Oaxaca está creciendo cada vez más, sobre todo porque somos un movimiento pacífico donde expresamos positivamente la gran indignación que sentimos.

Nosotros construimos, mientras ellos destruyen.

Nosotros escuchamos y trabajamos con la gente de las comunidades, ellos la desprecian.

Nosotros respetamos la democracia, ellos compran las candidaturas.

Pero como alguna vez lo escribió Benito Juárez en sus “Apuntes para mis hijos”: los golpes que “veía sufrir casi diariamente a todos los desvalidos que se quejaban contra las arbitrariedades de las clases privilegiadas… me demostraron que la sociedad jamás sería feliz con la existencia de aquellas y de su alianza con los poderes públicos y me afirmaron en mi propósito de trabajar constantemente para destruir el poder funesto de las clases privilegiadas”.

Que a nadie le quepa la menor duda: Unir Oaxaca derrotará a las familias del poder.

Este es mi pacto con la gente.

@BenjaminRoblesM