Mijares, de gran calidad

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ameliaCIUDAD DE MÉXICO. (Excélsior).- En gustos musicales, la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) sí coinciden. Ayer, el titular de la dependencia, Rafael Tovar y de Teresa y la directora del organismo, María Cristina García Cepeda, aceptaron su gusto por el cantante popular Mijares y defendieron “la excelencia artística” del intérprete para permitir que llevara a cabo un concierto privado en el Palacio de Bellas Artes y grabar un disco que será lanzado comercialmente en diciembre próximo.

Si García Cepeda había dicho que “en su momento” se inconformó con el formato “privado y no abierto al público” que tuvo el recital del 7 de septiembre pasado, ayer coincidió con Tovar sobre su deleite por el intérprete de Baño de mujeres. “Sí, a mí me gusta Mijares y me gusta la Orquesta de Gergiev. Afortunadamente tengo un criterio musical bastante amplio que me permite entender los distintos lenguajes que son para distintos momentos de la vida”, afirmó el funcionario.

Antes, la titular del INBA coincidió con el secretario y distinguió que “no es cuestión de gustos, es cuestión de calidad”. Tanto García Cepeda como Tovar y de Teresa asumieron la responsabilidad de haber autorizado el recital privado; el secretario incluso dijo: “no podemos ponernos más papistas que el Papa” a la hora de autorizar un concierto a puerta cerrada en el que, ellos mismos, han calificado como el recinto artístico más importante del país.

¿Para la Secretaría de Cultura Mijares tiene la excelencia artística para presentarse en Bellas Artes?, se le preguntó a Tovar. “Aquí yo creo que la verdad es que debemos de mantener un criterio de excelencia, pero, a ver, se me hace un poco paradójico que cuando se presenta el concierto de Mijares, el día anterior Juan Gabriel atrae un millón de personas, y al día siguiente está el concierto de los folcloristas, tampoco podemos ponernos más papistas que el Papa”.

¿Aun cuando el concierto sea privado?, se insistió. “Bueno, perdóneme, puede disponerse perfectamente del espacio, iba a grabar un disco. ¿Que pagó el señor Mijares?, sí, pagó porque estos representan gastos para el Instituto y por qué el Instituto los va a pagar; los paga el señor porque el señor va a utilizar el Palacio en determinado día y lo que se dice, son todos los gastos de cuando se levanta el telón”, agregó.

De acuerdo con los funcionarios, Mijares desembolsó 450 mil pesos por la renta del Palacio de Bellas Artes y otros 108 mil pesos para el INBA; la solicitud para llevar a cabo el recital con un público exclusivo, llegó con seis meses de antelación. “La presencia de Mijares la aprobó la Secretaría de Cultura y el INBA, se solicitó hace más de seis meses, se vio que existían las fechas disponibles y entonces se dio la autorización para que el proyecto se pudiera presentar, pues era un concierto con la Orquesta Sinfónica del gobierno de Puebla”, dijo García Cepeda.

CALIDAD SUPERIOR

Para justificar el concierto de Mijares, Tovar y de Teresa apeló al Reglamento Interno del Palacio de Bellas Artes, que data de 1944. “En él se establece una cierta amplitud para poder recibir artistas que no solamente sean considerados de alta cultura, es muy claro. En esos años se presentó Jorge Negrete, se presentó Pedro Infante, se presentó Tata Nacho, se presentaron prácticamente todos los artistas populares importantes, esto ha seguido sucediendo durante las siguientes décadas”, dijo.

El Reglamento para el Uso del Teatro del Palacio de Bellas Artes fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 28 de diciembre de 1944 y tuvo una reforma el 23 de mayo de 1945, desde entonces se ha mantenido intacto. En él se especifica en el Artículo 1º que el escenario “se destinará exclusivamente a espectáculos artísticos y culturales de calidad superior” y “terminantemente” prohíbe “la celebración de actos que no participen de aquellos caracteres y que no contribuyan al fomento de la cultura artística o científica del país.”

El 10 de septiembre pasado, el antropólogo y especialista en legislación cultural, Bolfy Cottom estimó que el responsable de la autorización del concierto privado de Mijares, no sólo deberá renunciar, sino recibir una sanción administrativa pues se trata de “un asunto sumamente delicado, grave”, dijo a Excélsior.

A pesar de que Mijares pagó por presentarse en Bellas Artes, la directora del INBA trató de convencer de que el recinto artístico no se renta: “quiero dejar muy claro que no es que se rente el Palacio de Bellas Artes, sino que se presentan actividades de todo tipo de manifestaciones artísticas, la danza, la ópera, la orquesta sinfónica y, desde luego, conciertos de música popular”. ¿Pero después de Mijares ahora se presentará cualquiera?, se le insistió.

“No, no, no, tienen que tener la excelencia artística”, dijo.

Frida borra a Siqueiros

México 1900-1950. Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias, la exposición que se exhibirá a partir del 5 de octubre en el Grand Palais de París, debió llevar en el título el nombre de David Alfaro Siqueiros, pero el propósito de incrementar el público europeo que asista a verla, llevó a los organizadores a cambiar el nombre del muralista por el de Frida Kahlo.

“La idea de que aparezca (Frida) es tratar de hacer que la exposición pueda tener el mayor impacto posible, que sea accesible a un público que, de alguna manera, aún no conoce ampliamente todo lo que es el arte mexicano; si bien se aceptó, se decidió que el nombre de estos tres artistas sirvieran como invitación”, justificó Agustín Arteaga, curador de la exposición que presentará 203 piezas, entre pintura, escultura, fotografía e instalación, en el recinto francés.

La exposición en el Palais de París fue presentada ayer en la Secretaría de Cultura, ahí la embajadora de Francia en México, Maryse Bossière, afirmó que los franceses se vuelven “golosos” cuando de arte y patrimonio mexicano se trata. Un ejemplo, dijo, fueron las muestras sobre los mayas y Teotihuacán que han sido las más visitadas en la historia del Museo del Quai Branly, abierto hace 10 años y la misma expectación provocó la visita de una muestra de Diego Rivera
y Frida Kahlo.

La nueva exposición, agregó Arteaga, busca dejar atrás los clichés que sobre el arte mexicano se han esgrimido en el extranjero, principalmente que se trata de un arte que es producto de la Revolución Mexicana y que ha estado circunscrito sólo a los tres grandes: Rivera, Orozco y Siqueiros. La exposición ha sido integrada de entre 60 colecciones, 20 nacionales, 10 internacionales y 31 privadas.

El recorrido se compone de cuatro núcleos que incluyen: El arte antes de la Revolución; México y la Revolución; Otras caras de la Revolución y Encuentro de dos mundos: hibridaciones. Además de obras de “los tres grandes”, quienes cuentan con subnúcleos específicos en la muestra, se incluyen obras de artistas como Ángel Zárraga, Germán Cueto, Gerardo Murillo Dr. Atl, Rufino Tamayo, Tina Modotti, Lola Álvarez Bravo, Carlos Mérida, Leonora Carrington y Alice Rahon, así como de artistas más contemporáneos como Mathias Goeritz o Gabriel Orozco.

La embajadora de Francia calificó como “verdadero acontecimiento histórico para nuestro país”, la exposición; en tanto el secretario de Cultura federal, Rafael Tovar y de Teresa dijo que la intención es “dar una relectura del arte mexicano del siglo XX; normalmente vemos al arte mexicano como producto de la Revolución y es necesario tener una visión más amplia”, la exposición se exhibirá en la ciudad de París hasta el 23 de enero de 2017.